La didáctica, como
campo de estudio que proporciona los cimientos teóricos para abordar la
enseñanza y el aprendizaje, debe estar arraigada en la realidad concreta del
entorno educativo, los aspectos emocionales, las experiencias vividas, las
relaciones interpersonales, y el diálogo cotidiano, son elementos que moldean
la dinámica de las aulas, y su efectividad depende en gran medida de que los educadores
se basen en una teoría educativa sólida.
La didáctica, equipa
con herramientas para reflexionar sobre las prácticas pedagógicas, mientras que
estas prácticas, a su vez, contribuyen a enriquecer y modelar las teorías
educativas. Esta interacción dinámica entre teoría y práctica es esencial, ya
que sin ella, ambas pierden su relevancia y sentido en el contexto educativo.
Es decir, “la didáctica no es una disciplina solo práctica,
sino práxica donde la teoría es fundamental para saber lo que se hace […] la teoría
ayuda a comprender la práctica y la misma práctica completa la teoría” como lo menciona
Imbernón (2022, Pp.13) como lo refiere en el siguiente documento:
http://educa.fcc.org.br/pdf/sest/v27n59/1414-5138-sest-27-59-0009.pdf


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